



La primera Guerra Carlista (1833-1839) estaba en sus postrimerías cuando un grupo de ilustres bilbaínos (cuyo número no consta) tuvieron la feliz idea de fundar un club social a la manera de los que iban apareciendo en diversos países de Europa.
Reunidos un día de mayo de 1839 tomaron la primera providencia de nombrar una Comisión Directiva a la que encargaron, además de la selección de un local adecuado, la especial misión de redactar su Reglamento. Fue ésta la Primera Junta General.
En los meses que siguieron, la Comisión celebró otras reuniones, pero ni de éstas ni de aquella primera se extendieron actas.
En el mes de julio se volvió a convocar la Junta General para informar de los progresos realizados en el proyecto. En esta reunión se presentó la propuesta de Reglamento redactada por la Comisión.
Días más tarde, el 31 de agosto en Vergara, Espartero y Maroto rubricaban con un abrazo el fin de la Primera Guerra Civil del siglo.
Y por fin, el 15 de octubre de 1839, la Junta General se reunía de nuevo y tomaba los siguientes acuerdos: aprobar el Reglamento; confirmar los nombramientos de la Comisión Directiva y aprobar su gestión; aprobar la elección del local social (que iba a ser la sede durante setenta y cinco años) en el piso 1º de la casa nº 5 de la Plaza Nueva, así como de la persona encargada del local, de todo lo cual se levantó la correspondiente acta, primera de la historia. No se conoce en qué momento de todo este proceso se decidió poner al club el nombre de Sociedad Bilbaina.
La lista de los socios fundadores se compone de 133 nombres, de los cuales los cinco primeros son los de los componentes de la Primera Comisión Directiva, socios históricos entre los históricos, cuyos nombres y cargos damos a continuación:
- D. Máximo Aguirre, Socio nº 1 y Presidente
- D. Francisco Gaminde, Socio nº 2 y Vicepresidente
- D. Manuel A. Uhagón, Socio nº 3 y Contador
- D. Juan de Aguirre, Socio nº 4 y Tesorero
- D. Pedro P. Uhagón jr., Socio nº 5 y Secretario
El Reglamento aprobado establecía en su Artículo 1º: “La Sociedad tiene por objeto la lectura y el recreo”. Este enunciado de su objeto social, en su aparente sencillez, ha sido sin embargo la clave salvadora a la que se ha aferrado tenazmente la Sociedad en momentos en que ha tenido que superar difíciles compromisos.
La Sociedad Bilbaina, a partir de ese momento, arrancó a toda máquina. Al año siguiente de su fundación ya contaba con 240 socios. La cuota de entrada, que se había establecido en cuarenta reales de vellón (2 duros) fue elevada a 100 reales (25 pesetas). La cuota mensual inicial, que era de 3 pesetas, se mantuvo sin cambios hasta 1844, en que subió una peseta.
Como a fines de 1843 los socios eran ya 300, al año siguiente se planteó la necesidad de trasladar la sede a un local más espacioso. El proyecto resultó fallido pero se convirtió en una especie de anhelo permanente, que rebrotó en el proyecto de 6 de marzo de 1847, en el de 1857, en el de la primavera de 1866 y en el también fallido de 1882.
Por fin, en la junta del 29 de enero de 1908, se propone estudiar definitivamente el traslado, al tiempo que resulta elegido Presidente D. Pablo García Ogara. La propuesta se convierte en decisión firme en la reunión de 28 de febrero de 1909, nombrándose una Comisión Técnica para que se encargue de seleccionar los posibles y mejores emplazamientos. El 18 de Abril se aprueba el lugar de la nueva sede: los terrenos llamados “de la Concordia”, en la otra orilla del Nervión.
El primero de octubre se resolvió el concurso convocado para el diseño del edificio y sus dependencias interiores. De todas la propuestas recibidas se seleccionaron tres, y de éstas resultó elegida la presentada por D. Emiliano Amann que, con ligeras modificaciones, es la que se construyó.
En mayo de 1910 se colocó la primera piedra y las obras se iniciaron en el mes de octubre. Dos años y medio se tardó en levantar el extraordinario edificio que hoy podemos contemplar. La obra se dio por terminada el 24 de enero de 1913. Había costado tres millones y medio de pesetas. Pero volvamos atrás. En los setenta y cinco años que permaneció en la Plaza Nueva, la Sociedad Bilbaina fue testigo de importantes acontecimientos.
La Segunda Guerra Carlista (1846-1849) no afectó prácticamente a Bilbao y, por ende, tampoco a la Sociedad. No así la Tercera (1872-1876), en que la ciudad sufrió un terrible asedio por parte de las fuerzas del Pretendiente. Este Sitio (que era el cuarto de los padecidos en las Guerras Civiles del XIX) se extendió desde el 28 de diciembre de 1873 hasta el 2 de mayo de 1874. Haciendo gala de singular sangre fría, los Socios pidieron el 8 de marzo, durante el asedio, que se blindaran dos salas del piso alto para así poder seguir acudiendo a la Sociedad sin estar expuestos al bombardeo. A pesar de ello el impacto de un obús destruyó la mesa de billar, uno de los más firmes símbolos de la Bilbaina. Fue inmediatamente reparada.
A la Sociedad le tocó también vivir, en esa larga etapa, hechos históricos relevantes, como la revolución de febrero de 1848 (en toda Europa, pero especialmente en Francia, con la caída de la monarquía); la Guerra de Secesión (1861-1865) en Estados Unidos; el golpe de estado que destronó en 1868 a Isabel II; la Guerra de Cuba (1868-1878); la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871); la pérdida de las colonias en el 98; la Guerra de los Boers (Sudáfrica, 1899-1902) o la Ruso-Japonesa (1904-1905).
Pero no todo lo que sucedía era negativo, ni mucho menos. La Bilbaina fue testigo de excepción de una de las épocas más brillantes en la vida de la Villa, que experimentó en esas décadas finales de siglo el más espectacular impulso económico, social y cultural de sus seiscientos años de historia.
Y ya por lo que respecta a los acontecimientos de carácter interno vividos por la Sociedad Bilbaina, haremos un escueto resumen cronológico, para no alargar la lectura.
1839 (15 octubre): Se funda la Sociedad. Primer Reglamento (18 artículos). Primera Comisión Directiva, a renovar cada año. Primer Presidente: D. Máximo Aguirre.
1846: Primer presupuesto (“aproximado”) de Biblioteca. Primer Catálogo de Libros.
1849: Primeras correspondencias con otros Clubs (Logroño, Pamplona y Vitoria).
1851: Se decide no volver a arrendar la administración sino llevarla por sí.
1852 (31 enero): Primer Baile en la Sociedad.
1855: Se eleva la cuota a 5 pesetas al mes (con pago trimestral). Bilbao se encuentra sumido en una terrible epidemia de cólera morbo.
1858: Se superan los 500 Socios.
1862: Renovación a fondo del mobiliario y demás enseres.
1867 (7 junio): Pavoroso incendio en la calle del Correo. Al hundirse el edificio muchos bomberos encuentran la muerte, entre ellos su jefe, el arquitecto D. Antonio Echániz. La Bilbaina encabeza los socorros a los familiares de las víctimas.
1870: Segundo Reglamento, con 34 artículos. La principal novedad es que se permite comer en la Sociedad, cosa que prohibía expresamente el art. 11 del Reglamento Fundacional.
1872 (agosto): Fiesta Náutica en la Plaza Nueva en honor de Amadeo de Saboya.
1876: Se convoca una huelga de mozos, que la Sociedad resuelve favorablemente.
1877: Se realiza una reforma completa de los locales por importe de 75.500 reales.
1879: Quedan abolidas (y prohibidas) las propinas.
1881 Se crea la figura del Vocal Bibliotecario (hasta entonces se encargaba de ello el Secretario). Recae el cargo en D. Carlos de la Plaza y Salazar. Se edita un nuevo Catálogo de libros con cerca de 1.000 títulos.
1882 (17 noviembre): Se aprueba el Tercer Reglamento de la Sociedad.
1884: La presidencia pasa a ser bienal. El primer Presidente en la nueva situación es D. José Mª Arteche.
1887: Se encarga a Adolfo Guiard, joven artista bilbaíno recién vuelto de París, la ejecución de tres grandes cuadros: “La Terraza”, “Cazadores en la Estación de Abando” y “La Ría de Bilbao en Axpe”.
1889: La Sociedad cumple sus Bodas de Oro. Su Presidente, Sr. Hoffmeyer, inaugura el alumbrado eléctrico.
1892: Se establece el uniforme que han de vestir los mozos de la casa: casaca y pantalones verdes y chaleco a rayas verdes y amarillas.
1897 (21 diciembre): Se adopta el sistema de votación por bolas blancas y negras modificando el art. 8 del Reglamento de 1839. Se crea la Comisión de Admisión. Se instala en los locales la calefacción a vapor.
1898: Se recaudan entre los Socios 63.967 pesetas para la suscripción a favor de la Marina de Guerra tras el desastre de Cuba y Filipinas.
1899 (verano): Se instalan los primeros ventiladores eléctricos.
1900: Se aprueba instalar un Salón Restaurant. Entra en la Bilbaina su más famoso chef: Alejandro Caverivière.
1902 (29 abril): A la muerte del ex presidente D. Tomás Gana se acuerda poner la bandera a media asta cada vez que fallezca un Socio.
1903 (6-7 abril): Nuevo Reglamento (86 artículos). Nuevo Catálogo de libros (unos 2.000 títulos).
1908-1913: Proceso de cambio de sede, según figura arriba.
Ya queda descrito en el capítulo precedente el modo en que la Sociedad Bilbaina acometió el crucial hecho de su cambio de sede.
Añadiremos algunos datos más sobre este asunto. Los terrenos llamados “de la Concordia” eran propiedad del Banco de Bilbao. Su superficie medía algo más de 2.000 metros cuadrados. Se pagó por ellos alrededor de un millón ochocientas mil pesetas.
Al concurso convocado para el diseño del edificio se presentaron trece proyectos. Los tres mejores, que recibieron premios en metálico, fueron, por este orden, los de Emiliano Amann, de Manuel Mª Smith y de Pedro Guimón. El arquitecto Amann, ganador del concurso, tenía entonces 27 años y se había titulado dos años antes en Madrid. El empresario encargado de la construcción fue Domingo Hormaechea.
Las fiestas de inauguración tuvieron lugar el 25 de enero de 1913, sábado, con un famoso banquete de seis platos, dos postres, queso y fruta, cocinado por Monsieur Caverivière; el lunes 27, con un baile, y el viernes 31 de enero, con un concierto, en tanto que el jueves 30 se celebró la Junta General anual como era de precepto.
En ese año de 1913 la población de la Villa ascendía ya a 95.609 habitantes y el presupuesto municipal era de 10 millones de pesetas. El Athletic Club inauguró en agosto su nuevo campo de San Mamés. La Bilbaina contribuyó a ello.
Al año siguiente la Sociedad supera la cifra de los 1.000 socios. La Gran Guerra, el más sangriento acontecimiento del siglo, paradójicamente y por la neutralidad de España, acarreó más beneficios que perjuicios a nuestro país, y a nuestra Sociedad.
La boyante situación económica general permitió que la Bilbaina abriera en 1918, y explotara con gran éxito, una sala de juego de ruleta que, mientras subsistió, aportó fuertes ganancias a las arcas de la Sociedad.
Los gestores de la Sociedad Bilbaina, con D. Vicente Eulate a la cabeza, tuvieron el gran acierto de invertir esos beneficios en actividades culturales y benéficas. Ello unido a la feliz circunstancia de que entrara como Vocal Bibliotecario D. Álvaro Gortázar, hombre extremadamente culto y amante de los libros, hizo que las ganancias de la ruleta se transformaran en los tesoros bibliográficos que hoy posee la Sociedad: los incunables, las ediciones príncipe bilbaínas y las obras maestras de la cartografía del siglo XVII. La biblioteca en 1920 alcanzó los 14.616 volúmenes, con cerca de 10.000 títulos. En ese año la plantilla de la Bilbaina era de 117 empleados.
La euforia, sin embargo, fue efímera. Ya la Memoria de 1921 da un aviso al hablar de “estos años de estrechez y sobriedad”. La crisis económica hizo descender los ingresos y obligó a reducir la plantilla por primera vez en 16 empleados.
En 1923 se implanta en España la Dictadura del General Primo de Rivera, que perduraría hasta 1930. Se inicia el descenso en el número de Socios, lo que persiste durante toda esta década y la siguiente.
Un nuevo golpe a la economía de la Sociedad viene dado por la prohibición de las salas de juego, por decreto de la Dictadura en 1924.
El año 1931 es testigo de la caída de la Monarquía española y del advenimiento de la Segunda República. Se inicia un período de inestabilidad social y política que desemboca en la Guerra Civil (1936-1939).
La Sociedad se vio al momento afectada por la situación bélica. Bilbao y su provincia habían quedado en la zona que se mantuvo fiel al gobierno constitucional. Los representantes locales de la República, cuyo gobierno contaba a la sazón con una mayoría de la izquierda, contemplaron al instante con recelo a la Sociedad Bilbaina.
Sólo pasaron dos días (20 julio 1936) para que alguien mandara acordonar la manzana de la calle de la Estación, emplazar una ametralladora delante del portalón y penetrar en el club para registrar, desde los sótanos hasta el segundo piso, todas las dependencias e identificar a los presentes.
El edificio fue incautado y en él se estableció el Gobierno Civil (7 agosto-12 septiembre 1936); después la CNT (26 septiembre-28 octubre 1936); luego la Consejería de Gobernación del primer Gobierno de Euskadi (28 octubre 1936-17 junio 1937), y por último FET de las JONS (junio-julio 1937).
De todos sus ocupantes la Bilbaína no recibió sino daños. Poco a poco cada inquilino fue dando buena cuenta de la bodega y de la despensa. Un grupo de milicianos, bajo cuya custodia quedó el edificio por encargo del Gobierno de Euskadi, saquearon los locales a su antojo durante los dos últimos días antes de su retirada, según escribe Basas, quien añade que “también los eufóricos liberadores de la villa entraron en los locales de la Sociedad cometiendo rapiña y causando destrozos”.
La Memoria de la Junta saliente, presidida por D. Luis Arana, se refiere a “las pérdidas, robos y desperfectos sufridos” y detalla las desapariciones (sic) de las vajillas, las cristalerías, la ropa de cama y de comedor, las mesas de los comedores, los muebles del despacho del Presidente y muchos de los restantes muebles y enseres.
Por la inteligente y audaz actuación del Socio y arquitecto D. Tomás Bilbao la Biblioteca se salvó íntegramente (¿fue tal vez por ello, o tal vez porque los saqueadores no eran gente de letras?).
El 14 de noviembre de 1937 la Sociedad se abrió de nuevo, una vez recuperada la normalidad. De los empleados sólo quedaba la mitad y de los Socios, menos de 900.
En tan precaria situación hubo que abordar la celebración del Centenario, que se cumplía en 1939. El programa de actos no pudo ser más discreto: una misa en San Nicolás; la colocación de una lápida y una conferencia a cargo del Sr. Sánchez Mazas, todo ello el día 14 de octubre; y una fiesta al día siguiente, a la cual asistieron unas 600 personas, sin que exista reseña de ello en la prensa.
En este año había ya 207.526 habitantes en Bilbao y el presupuesto de su Ayuntamiento se había elevado a 24 millones de pesetas.
A lo largo de los veintiséis años transcurridos desde la inauguración de la nueva sede, hubo algunos hechos de carácter interno que anotamos por su interés.
1913 (25 enero): Se inaugura la sede de la calle de la Estación, como queda dicho.
1914 (15 octubre): 75º Aniversario de la Sociedad Bilbaina. No hay celebraciones.
1915: Nuevo uniforme (de color negro) para el personal. Cada frac costó 110 pesetas.
1917: Reforma del Reglamento. Se crea la categoría de Socio Honorario para los que hayan cumplido 50 años como Socios de Número.
1919: A los seis años de su inauguración, por necesidad de espacio, la Sociedad se ve obligada a ampliar el edificio.
1919: Se adquieren siete óleos de Losada.
1923: Se alcanza la cifra record de 1.429 Socios.
1925: Se contabilizan 25.645 libros, siendo Vocal Bibliotecario D. Darío de Areitio.
1926 (26 abril): Se abre el Bar Inglés.
1926: Ante la dificultad de reeditar el Catálogo de Libros, se implanta el sistema de ficheros.
1926 (3 junio): Reforma del Reglamento, que abre a las señoras el acceso a los locales sociales.
1926 (10 septiembre): S.M. Alfonso XIII visita la Sociedad Bilbaina.
1932: Se inaugura el sistema de calefacción por aceite pesado.
1935: Disputan partidas de ajedrez en la Sociedad Bilbaina los grandes maestros internacionales Alekhine (marzo) y Capablanca (noviembre).
1935: La Biblioteca alcanza los 33.326 volúmenes.
1936: Tras de 36 años de servicios a la Sociedad, se jubila el chef Alejandro Caverivière. Su homenaje, por el estado de la guerra, pasa desapercibido.
1937: La calle de la Estación pasa a llamarse de Navarra.
1938: Quedan tan sólo 815 Socios.
El espacio que media entre el fin de la Guerra Civil (1939) y la celebración de los 150 años de la Sociedad Bilbaina (1989) está marcado por tres acontecimientos especiales: el edificio de la calle de Navarra cumple sus primeros 50 años en 1963; la Sociedad crea su Club de Campo, tarea que abarcó un período de seis años (1969-1975); y, por último, la Villa se ve envuelta en la catastrófica inundación de agosto de 1983.
Pero además la Sociedad vive toda la serie de circunstancias que se producen en su entorno. La década de los 40, marcada por el nuevo régimen político, padece la terrible escasez de la posguerra y asiste al estallido de la II Guerra Mundial.
El siguiente decenio se caracteriza en la Bilbaina por su intensa vida social y cultural, al abrigo de la recuperación económica que experimentaba la Villa. Reflejo de ello es la Biblioteca, que se acercó a los 40.000 volúmenes y en 1955 constituyó su Sección Vascongada, a cuya inauguración acudió el entonces Ministro de Educación Nacional.
Ya en los años 60, la conmemoración del cincuentenario del edificio sede de la Sociedad, presidida ahora por D. Enrique Guzmán, contó entre otros actos con un concierto (15 de enero de 1963), la repetición del opíparo banquete de inauguración del edificio (25 de enero) y una cena-baile el sábado 26.
El 1 de octubre de 1970, en Junta General Extraordinaria, se acordó iniciar las actuaciones para constituir un Club de Campo que se ubicaría en la zona de Munguía, idea que había sido consultada al colectivo de Socios y había recibido un masivo respaldo. A principios del 71 se convocó el Concurso de Ideas. Se presentaron 19 trabajos, resultando vencedor el de Soldevilla y Rodríguez. En diciembre del 72 se presentó el proyecto de Campo de Golf diseñado por Robert Putman. Y el 28 de ese mismo mes y año el Ayuntamiento de Munguía dio luz verde al proyecto.
Las obras se iniciaron el 23 de junio de 1973 y se ejecutaron en un tiempo de dos años, inaugurándose el club en junio de 1975.
La superficie en la que se asentaba el Club de Campo era de unas 250 hectáreas, sobre las que se construyeron 21 kilómetros de viales, 750 parcelas edificables de entre 700 y 4.000 metros cuadrados cada unidad, un magnífico edificio social, un embalse de 380.000 metros cúbicos y un campo de golf de 18 hoyos con una superficie de 120 hectáreas y más de 20 kilómetros de canalizaciones de riego.
Los actos inaugurales se extendieron del 21 al 30 de junio de 1975. Con ello tocaba a su fin el mandato de D. José Jesús del Arenal, uno de los grandes Presidentes que ha tenido la Sociedad a la que dirigió durante seis años y a quien dejó con más de 3.000 Socios y un patrimonio excepcional.
Desgraciadamente el cambio de los tiempos no se hizo esperar y pronto se acusaron en el país los efectos de la recesión económica mundial propiciada por la crisis energética, circunstancias que vinieron agravadas por la transición política desde el régimen dictatorial a la monarquía democrática y parlamentaria, con la nueva estructura constitucional y de autonomía territorial.
Si bien este cambio, como dice Basas, no fue convulsivo a escala nacional, sí lo fue por el contrario en la dimensión propia del País Vasco, con la expansión del fenómeno terrorista, la tensión sociopolítica y el deterioro de la convivencia. La tarea que tuvieron que asumir los tres Presidentes que siguieron a Arenal no fue nada fácil.
En enero de 1978 se hizo cargo de la gerencia D. Juan Torres Mugarza, persona dotada de grandes cualidades humanas y profesionales, continuador de la serie de excelentes administradores que ha tenido la Sociedad.
Siguiendo con la historia, la década de los 80 se inicia sin que decrezca la crisis económica ni la tensión social. Todo ello unido a la constante reducción en el número de socios plantea dificultades al normal desenvolvimiento de la vida de la Bilbaina, dificultades a las que se suma en 1983 el mortífero golpe de la inundación.
En la trágica jornada del 26 al 27 de agosto de ese año una gota fría atmosférica dejó caer sobre la provincia más de 600 litros por metro cuadrado en pocas horas. Esa inmensa cantidad de agua, confluyendo sobre las cuencas de los ríos, hizo que sus cauces se desbordaran y sus aguas cubrieran la tierra firme de los valles con una capa de varios metros de altura.
Los efectos de la crecida del Nervión en Bilbao fueron devastadores. En el Casco Viejo el nivel llegó a los primeros pisos de las viviendas. En la otra orilla, que no llegó a ser cubierta por las aguas en razón de su desnivel, los daños fueron también catastróficos. La Sociedad Bilbaina quedó anegada no sólo en los sótanos y en La Bodega, sino a nivel de la Planta Baja, donde el lodo se embalsó en la Recepción y el Bar Inglés.
Inmediatamente se iniciaron las obras de reparación, que se extendieron hasta 1985 y a las que se sumaron en 1984 las de restauración de la fachada, costosa obra que estaba pendiente desde muchos años atrás y que quedó incompleta.
Todo ello formaba un preludio para las celebraciones del 150 Aniversario de la fundación de la Sociedad, que se desarrollaron durante los meses de marzo a junio de 1989. Entre las decenas de actos que compusieron el extenso y variado programa caben mencionarse: el Concierto del 28 de abril; el Torneo Internacional de Billar: la actuación de la Orquesta del Estado de Stuttgart y el Festival de Pelota, todo ello en el mes de mayo; la Cena de Gala el 9 de junio; el concierto de la Sinfónica de Bilbao el día 19; y las dos Cenas-Baile celebradas en el mismo mes.
Y después de tan memorables fechas la Sociedad Bilbaina reemprende su andadura. Pero los acaecimientos ya no son historia sino noticia. En esta década larga ha habido de todo: grandes satisfacciones y momentos de dolor, siendo quizá el mayor de estos últimos, la salvaje agresión de la que fue víctima la Sociedad el 18 de agosto de 1991, hecho inexplicable que alteró una constante de más de 150 años.
Para terminar resumimos el anecdotario de estos últimos cincuenta años.
1942: Se superan los 1.500 Socios. Por la limitación del Art. 59 se crea la figura de Socio Aspirante que perdurará hasta 1962.
1942: La Biblioteca supera los 34.000 volúmenes. Se instala la cámara acorazada para preservar los ejemplares más valiosos.
1943: Se emite la primera tarjeta de identidad para los Socios.
1946 (abril): Modificación del Reglamento. Nueva Cuota de Entrada (2.000 pts.).
1947: Se nombra Bibliotecario Honorario vitalicio a D. Álvaro de Gortázar.
1952: Primeras sesiones de cine.
1953: Se celebra por primera vez la misa por los Socios difuntos.
1954: Primeros banquetes de boda.
1955: Siendo Bibliotecario D. Ignacio Urquijo (1951-1959) se inaugura la Sección Vasca de la Biblioteca.
1957: La Sociedad Bilbaina se incorpora a la Federación Española de Círculos y Casinos.
1957 (7 junio): Visita la Sociedad el Infante D. Juan Carlos de Borbón.
1959: Cena-Baile de los Juegos Florales que organiza la Universidad de Deusto.
1961: El presupuesto se acerca a los 10 millones de pesetas.
1962: Se eleva el tope de Socios a 2.500.
1962: Se instalan nuevos ascensores. Se abre la cancha de golf.
1963: Bodas de Oro del edificio.
1963: Se alcanza el número de 2.500 Socios. Se crea el Boletín Informativo y las Secciones de Caza y de Pesca.
1964: 125 Aniversario de la Sociedad. Transcurre sin celebraciones.
1964: Inicia su sexenio el Bibliotecario D. Juan R. Urquijo.
1965-66: Se edita el Catálogo de la Sección Vascongada y la primera Historia de la Sociedad Bilbaina.
1966 (12 abril): Los futuros Reyes de España, D. Juan Carlos y Dª Sofía, visitan la Bilbaina.
1968: Se inaugura la sauna.
1969: Se inician consultas para el Club de Campo.
1970: Comienzan las obras para la instalación de La Bodega.
1971: Se funda la Sección de Esquí.
1972 (28 diciembre): El Ayuntamiento de Munguía aprueba el proyecto del Club de Campo.
1975 (3 junio): Inauguración del Club de Campo de la Sociedad Bilbaina.
1975: Se registran 45.456 libros en la Biblioteca.
1976: Se inicia la actividad de Bingo en la Bilbaina.
1977 (17 febrero): Se aprueban los nuevos Estatutos de la Sociedad.
1979 (agosto): Se inaugura la Sala de Bingo La Concordia.
1981: La plantilla se ha reducido hasta 59 empleados.
1983 (26 agosto): Inundaciones en Bilbao. La Sociedad queda gravemente afectada.
1984-85: Se reparan los daños de la inundación. Se restauran fachada y tejado.
1985: El número de Socios (1.929) se sitúa al nivel de 25 años atrás.
1988 (25 enero): 75 Aniversario del edificio de la sede social. Se repite el banquete inaugural de 1913.
1989: El 150 Aniversario de la fundación de la Sociedad Bilbaina se celebra con un gran despliegue de actos. Reapertura del Bar Inglés.
1991 (17 abril): Presentación del Bilbaina Jazz Club.
1992: Inauguración de las renovadas Instalaciones Deportivas (16 noviembre). Reapertura del Bar Inglés (8 abril) tras los deterioros causados en agosto del año anterior.
1994: La Consejería de Interior concede la licencia para la explotación a Gran Casino Nervión, S.A., cuya ubicación del casino, en régimen de alquiler, serán los locales de la Sociedad Bilbaina. Conferencia del ex presidente D. Leopoldo Calvo-Sotelo (21 noviembre). Se aprueban la reforma de los Estatutos de la Sociedad.
1995 (28 febrero): Presentación a los Socios de los planos del casino.
1996: Presentación de la Dama Bilbaina (23 abril) y primera concesión a la Sociedad Filarmónica de Bilbao (22 mayo). Inauguración del Gran Casino Nervión (15 febrero).
1997 (11 marzo): Primera Comida Día del Socio.
1999 (16 marzo): Dama Bilbaina para el Athletic Club, en su centenario.
2000: El Gobierno Vasco califica el edificio social como Bien Cultural con la Categoría de Monumento. El Ayuntamiento de Bilbao recibe la Dama Bilbaina (18 diciembre), en su 700º aniversario. Presentación de la página web (8 febrero).
2002: Nueva normativa del servicio de Comedor.
2003: Renovación de la Sala de Billar. Creación de la revista La Bilbaina. El socio y pianista D. Joaquín Achúcarro recibe la Dama Bilbaina.
2004: Amplia renovación de las instalaciones de la Cocina. 50º aniversario de la Sección Vasca de la Biblioteca. Apertura del Salón Bilbao.
2005: Rehabilitación y mejora de la fachada de la calle Bailén.
2006: Exposición Cronológica de Libros Vascos. Sección Vascongada 1955-2005.
2007: Dama Bilbaina para la Diputación Foral de Bizkaia. Convenio firmado con la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao e institución de los Premios D. Máximo de Aguirre – Dr. José Carrasco.
2008: Se publica el Catálogo del Patrimonio Artístico de la Sociedad Bilbaina.
2009: 170º aniversario de la Sociedad Bilbaina. Se publica el libro Cartografía, Cosmografía, Náutica y Navegación.
2013: Centenario del Edificio Social.
2014: 175º aniversario de la Sociedad Bilbaina.